|
|
"La bandera propia de Cantabria es la formada por dos
franjas horizontales de igual anchura, blanca la superior y roja la inferior". Art.3
del Estatuto de Autonomía de Cantabria de 1982.
Los partidos políticos y las organizaciones
que impusieron esta bandera, bajo el argumento de que lo principal era conseguir la
autonomía y que los símbolos eran un tema intrascendente en ese momento, supuso consumar
una imposición y dar la espalda a la propia historia de Cantabria que pretenciosamente
trataban de defender.
En primer lugar, fue una imposición dado que
es la misma bandera que por Real Orden de 30 de Julio de 1845, Ramón Romay, Capitan
General de la Armada, realizó tras copiar literalmente un código de señales maritimas
publicado en el año 1781 por Mazarredo. Esta bandera recoge de forma aleatoria, sin
ningún significado concreto o evocación histórica un gallardete o contraseña de
matricula para los buques mercantes -con los mismos colores y disposición- de las
diferentes zonas maritimas españolas para que permitiesen distinguirse unos de otros en
la mar y a la vista de los puertos. Ninguno de estos personajes era cántabro, ni tenía
relación alguna con Cantabria. |
En
segundo lugar, se traicionó la historia de Cantabria, dado que ésta tenía uno de los
estandartes más antiguos de la Hispania Antigua -de color rojo púrpura- denominado Lábaro.
Esta enseña, que tendría la función de facilitar las tácticas guerreras de la
caballería cántabra, pasó a la inmortalidad cuando sus vencedores romanos la adoptaron
para si, dejando clara su procedencia al llamarle Estandarte Cantabro en recuerdo de la
victoria contra los pueblos cántabro y astur. Hecho nada infrecuente, dado que Roma
siempre adopto armas, tácticas y elementos de los pueblos a los que iba venciendo y que
consideraban útiles, bien por no tenerlos o bien por considerarlos más eficaces que los
propios. Por lo tanto, mientras
otros, como es el caso de los vascos, que por carecer de símbolos de su pasado histórico
tienen que inventarse una bandera; la icurriña fue creada en 1894 por los hermanos Arana
y símbolos como el laburu, sin ninguna base histórica, se han justificado
identificandolos como procedentes de sus más antiguos y míticos origenes, nosotros, los
cántabros que nada tendriamos que inventar, que nos debería haber faltado tiempo para
reponer el vestigio histórico mas preciado que poseemos cuando se aprobó el Estatuto de
Autonomía, una bandera que se remonta a más de dos mil años de antigüedad, que
podría, en cuanto a historia, existencia, creencias y objetivos, identificarnos y
legitimarnos con la mayor dignidad, hemos transigido, gracias a la falta de conciencia de
los políticos que nos gobiernan y a la indolencia del pueblo, con una enseña -la blanca
y roja- cuyo único mérito es haber nacido en el siglo XVIII, casualmente, como un
gallardete de matricula mercantil. |
Si quieres publicar un artículo en esta
sección mándalo a: valnera@mundivia.es |