Somardío, Febrero 98
Somardio II/98 - Volver al Sumario

La página del lector

Una asignatura pendiente para Cantabria

P. S. V.

"La bandera propia de Cantabria es la formada por dos franjas horizontales de igual anchura, blanca la superior y roja la inferior". Art.3 del Estatuto de Autonomía de Cantabria de 1982.

Los partidos políticos y las organizaciones que impusieron esta bandera, bajo el argumento de que lo principal era conseguir la autonomía y que los símbolos eran un tema intrascendente en ese momento, supuso consumar una imposición y dar la espalda a la propia historia de Cantabria que pretenciosamente trataban de defender.

En primer lugar, fue una imposición dado que es la misma bandera que por Real Orden de 30 de Julio de 1845, Ramón Romay, Capitan General de la Armada, realizó tras copiar literalmente un código de señales maritimas publicado en el año 1781 por Mazarredo. Esta bandera recoge de forma aleatoria, sin ningún significado concreto o evocación histórica un gallardete o contraseña de matricula para los buques mercantes -con los mismos colores y disposición- de las diferentes zonas maritimas españolas para que permitiesen distinguirse unos de otros en la mar y a la vista de los puertos. Ninguno de estos personajes era cántabro, ni tenía relación alguna con Cantabria.

En segundo lugar, se traicionó la historia de Cantabria, dado que ésta tenía uno de los estandartes más antiguos de la Hispania Antigua -de color rojo púrpura- denominado Lábaro. Esta enseña, que tendría la función de facilitar las tácticas guerreras de la caballería cántabra, pasó a la inmortalidad cuando sus vencedores romanos la adoptaron para si, dejando clara su procedencia al llamarle Estandarte Cantabro en recuerdo de la victoria contra los pueblos cántabro y astur. Hecho nada infrecuente, dado que Roma siempre adopto armas, tácticas y elementos de los pueblos a los que iba venciendo y que consideraban útiles, bien por no tenerlos o bien por considerarlos más eficaces que los propios.

Por lo tanto, mientras otros, como es el caso de los vascos, que por carecer de símbolos de su pasado histórico tienen que inventarse una bandera; la icurriña fue creada en 1894 por los hermanos Arana y símbolos como el laburu, sin ninguna base histórica, se han justificado identificandolos como procedentes de sus más antiguos y míticos origenes, nosotros, los cántabros que nada tendriamos que inventar, que nos debería haber faltado tiempo para reponer el vestigio histórico mas preciado que poseemos cuando se aprobó el Estatuto de Autonomía, una bandera que se remonta a más de dos mil años de antigüedad, que podría, en cuanto a historia, existencia, creencias y objetivos, identificarnos y legitimarnos con la mayor dignidad, hemos transigido, gracias a la falta de conciencia de los políticos que nos gobiernan y a la indolencia del pueblo, con una enseña -la blanca y roja- cuyo único mérito es haber nacido en el siglo XVIII, casualmente, como un gallardete de matricula mercantil.

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