...Las Energías Alternativas...

Veamos las diferentes de fuentes de energía disponibles, a saber:

Energía de la Biomasa

La energía de la biomasa es aquella que se obtiene de la vegetación, cultivos acuáticos, residuos forestales y agrícolas, urbanos, desechos animales, etc. Genéricamente las fuentes de biomasa se pueden clasificar como primarias (recursos forestales) y secundarias (básicamente los residuos como aserrín, residuos de las hojas de árboles, los agrícolas, pajas rastrojos y los urbanos).

Desde el punto de vista energético, la biomasa se puede aprovechar de dos maneras; quemándola para producir calor o transformándola en combustible para su mejor transporte y almacenamiento.
Las características de gran parte de la biomasa hacen que en la mayoría de los casos no sea adecuada como tal para reemplazar a los combustibles convencionales, por lo que es necesaria una transformación previa de la biomasa en combustibles de mayor densidad energética y física, contándose para ello con diversos procedimientos, que generan una gran variedad de productos. Los combustibles así obtenidos cuentan con las siguientes ventajas:

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Energía Marina. Las Mareas.

Una central maremotriz requiere contener el agua en un depósito artifical durante la pleamar y soltarla durante la bajamar; al igual que en las centrales hidroeléctricas, el agua pasa a través de unas turbinas para generar energía eléctrica. Ahora bien, para llevar a cabo ésto, la amplitud de la marea debe ser como mínimo de 5 m, por lo que sólo hay un número limitado de lugares en todo el mundo donde las condiciones de la marea son adecuadas para su explotación. Con todo, se ha cifrado el potencial aprovechable de esta fuente energética en unos 15.000 MW.
Otro tipo de aprovechamiento más teórico, es el del movimiento de las olas y gradientes térmicos del agua del mar y de los diferentes grados de salinización de la misma.

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Energía Geotérmica.

Puede afirmarse que el interés mundial por la energía geotérmica partió de la "Conferencia de Nuevas Fuentes de Energía" de la ONU (Roma, 1961). Así, en la actualidad existen en funcionamiento diversas plantas de producción de energía eléctrica geotérmica, con una potencia total de unos 6.000 MW, estimándose además que los usos térmicos de esta fuente de energía son unas cinco veces superiores, no obstante su estudio se halla poco extendido aunque su tecnología sea conocida desde tiempos remotos.

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Energía Eólica.

Las aplicaciones de la energía eólica se pueden clasificar, según su ámbito, como aplicaciones centralizadas, caracterizadas por la producción de energía eléctrica en cantidades relativamente importantes, vertidas directamente a la red de distribución, o aplicaciones autónomas, dentro de las que cabe distinguir el uso directo de la energía mecánica o su conversión en energía térmica o eléctrica.
En el marco de las aplicaciones centralizadas, en las que siempre será necesario que la potencia base de la red la proporcione una fuente de energía más estable, cabe destacar dos grandes tipos de instalaciones eólicas:

Aerogeneradores de gran potencia:
Se están llevando a cabo experiencias con aerogeneradores en el rango de potencias de los MW con grandes esperanzas, ya que la potencia que se podría instalar sería muy grande.
Parques eólicos:
Se trata de centrales eólicas formadas por agrupaciones de aerogeneradores de mediana potencia (alrededor de 100 kW) conectados entre sí, que vierten su energía conjuntamente a la red; la generalización de estas instalaciones contribuiría a una importante producción de electricidad de origen eólico en el futuro.

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Energía Solar.

Método1: Simple Calentamiento.

La energía solar presenta dos características que la diferencian de las fuentes energéticas convencionales:
Dispersión: Su densidad apenas alcanza 1 kW/m2, muy por debajo de otras densidades energéticas, lo que hace necesarias grandes superficies de captación o sistemas de concentración de los rayos solares.
Intermitencia: Que hace necesario el uso de sistemas de almacenamiento de la energía captada. Ello lleva a un replanteamiento en el aprovechamiento de la energía, totalmente distinto al clásico, lo que requiere un gran esfuerzo de desarrollo. Así pues, el primer paso para el aprovechamiento de la energía solar es su captación, aspecto dentro del que se pueden distinguir dos tipos de sistemas:

: Método 2: Energía Fotovoltaica.

La conversión de la energía solar en energía eléctrica está basada casi por completo en el denominado "efecto fotovoltáico", o producción de una corriente eléctrica en un material semiconductor como consecuencia de la absorción de radiación luminosa.
Los semiconductores son sustancias, como el silicio, de conductividad eléctrica intermedia entre un aislante y un conductor y, según sus características, se clasifican en dos tipos: "tipo p" y "tipo n". Estas características se consiguen añadiendo impurezas que afectan a las propiedades eléctricas del semiconductor, proceso que se llama "dopado". Añadiendo al silicio impurezas de fósforo se consigue un semiconductor tipo n, mientras que añadiendo boro, se consigue un semiconductor tipo p. El alto grado de pureza necesario para la obtención de semiconductores será el motivo principal de su elevado coste.
Un disco monocristalino de silicio dopado en su superficie expuesta al Sol hasta hacerla de tipo n y en su parte inferior de tipo p, constituye una "célula solar fotovoltáica", completada por unos contactos eléctricos adecuados para hacer circular la corriente eléctrica por el circuito exterior. Generalmente, conectando 36 de ellas y montándolas entre dos láminas de vidrio que las protejen de la intemperie, se obtiene un "módulo fotovoltáico", capaz de proporcionar una corriente contínua de 18 V con una iluminación de 1 kW/m2.
Una serie de módulos montados sobre un soporte mecánico constituyen un "panel fotovoltáico"; según se conecten dichos módulos en serie o en paralelo, puede conseguirse casi cualquier valor de tensión y de intensidad de corriente.
En la mayoría de las aplicaciones, el panel se conecta a una batería, para disponer de energía eléctrica almacenada, aunque también puede estar conectado en paralelo con la red, para emplear la energía de la misma cuando falte el Sol.
Entre los sectores de aplicación de la energía solar fotovoltáica cabe destacar cuatro, claramente diferenciados:

Es necesario destacar finalmente que los costes de las células fotovoltáicas siguen siendo altos en la actualidad, debido principalmente a la complejidad de la fabricación de las mismas. A pesar de todo, su coste se ha reducido a alrededor de la cuarta parte del que tenían antes del comienzo de la crisis energética, en 1973. Es por ello que se siguen realizando importantes investigaciones respecto a la reducción de costes de las células, centrados en dos facetas fundamentales:
Utilización de nuevos materiales: existen semiconductores con propiedades fotovoltáicas, cuyo coste de producción es mucho más bajo que el del silicio.
Aumento de la radiación incidente: existen dos opciones al respecto; o utilizar células bifaciales, capaces de recibir la radiación solar por ambas caras, o utilizar concentración óptica por medio de lentes.
Es de esperar, por tanto, que a principios de la década del 2000, no sólo se desarrollen las nuevas técnicas indicadas, sino que el mercado crezca lo suficiente como para que la energía solar fotovoltáica sea competitiva en todos los campos de aplicación antes mencionados.

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