Historia de Abigaíl y Gregorio

Había una vez una muchacha de nombre Abigaíl que vivía cerca del río Caimán, morada de muchos cocodrilos. Gregorio, su chico, vívía más allá del río. Los dos se amaban profundamente y el deseo de volver a verse les consumía. Desafortunadamente, en efecto, un temporal había destruído el puentecillo del río y para ambos resultaba difícil volverse a encontrar.

Abigaíl sentía morirse de nostalgia, por lo que fue a buscar a Simbad el pescador, que poseía la única barca de la región. Abigaíl le expuso la situación y le rogó conducirle más allá del río. Simbad prometió ayudarla con la condición de que se acostase antes con él. La chica se escandalizó de semejante propuesta, por el hecho de que no estaba enamorada de Simbad y por lo tanto no quería irse a la cama con él. Rechazó entonces las pretensiones de Simbad y se marchó a buscar algún otro que pudiese ayudarla. La muchacha pidió ayuda a muchas personas pero ninguna pudo resolver su problema.

Desilusionada, Abigail volvió a casa de su madre y le contó sus inútiles esfuerzos y la propuesta de Simbad rogándole que le aconsejara. La madre respondió: “Mira, Abigaíl, ya eres mayor. Debes saber qué es lo que quieres hacer y tomar las decisiones por tí misma”. Después de hablar, la madre se levantó para ocuparse de sus tareas.

Abigaíl reflexionó durante mucho tiempo. Al final decidió aceptar la propuesta de Simbad, con la condición de poder recibir a Gregorio, y pasó la noche con el pescador. Este respetó la promesa y a la mañana siguiente condujo a la muchacha a la otra orilla del río. Después de transcurrir muchas horas feliz con Gregorio, Abigaíl sintió la necesidad de contarle lo que había sucedido. Una vez oída la historia Gregorio se enfadó mucho: “¿Qué? ¡No puedo creer que tú hayas hecho eso! ¡Te has acostado con Simbad! ¡Todo se terminó entre nosotros! ¡Olvidémonos mutuamente! ¡No quiero tener nada que ver contigo!”.

Desesperada, Abigaíl se marchó. Mientras lloraba se encontró con un joven de nombre Slug: con la cabeza sobre su hombro, Abigaíl le confió su dolor. Slug le escuchó lleno de indignación y fué a buscar a Gregorio, para pegarle. Abigaíl le siguió, permaneciendo alejada mirando y comenzó a reir....

 

Reflexiona tú sólo sobre la historia de Abigaíl y Gregorio y responde al siguiente cuestionario, utilizando el dorso de esta hoja:

 

¿Cuántas clases de amor consigues encontrar y cómo las definirías brevemente?

¿Qué actitud tienen respecto a la sexualidad los personajes de la historia? Abigaíl, Simbad, la madre de Abigaíl, Gregorio y Slug.

¿Con quién consigues identificarte más?

Haz una clasificación de las 5 personas comenzando por la que te es más cercana.