Si algo nos unifica a todos los seres humanos es el proceso evolutivo que todos estamos llevando, no importa la condicion social, económica, religiosa o cultural que tengamos, todos estamos pasando por un proceso de  aprendizaje que equivale a un reajuste en nuestra trayectoria evolutiva.    
         
    Nuestra evolución, la de todos los seres humanos, es un largo camino de siglos y de milenios, en la cual hemos pasado por muchos y diferentes estados sociales, económicos y culturales que se han establecido en la tierra a lo largo de la historia.    
         
     Nosotros, en nuestra forma de energía, pasamos etapas en vidas físicas y etapas en planos de preparación y descanso hasta la siguiente vez que, de alguna forma, decidimos volver a ensayar un curso nuevo en la tierra, para ello y ayudados, la mayoría de las veces, por entidades que nos aconsejan y orientan, decidimos ó aceptamos bajar al plano físico y nacer a través de unos padres, en un lugar y momento determinado, que es el idóneo para nuestro aprendizaje. Realizamos un diseño ideal para ser ejecutado segun la voluntad, el empeño y esfuerzo que pongamos en ello.    
         
     En todo caso, nuestro caminar evolutivo, es como una siembra y su cosecha, sembramos constantemente y recogemos lo sembrado hace unas horas, unos años y unas vidas anteriores. Todo lo que nos acontece es producto de esa cosecha y esa aceptación, de aprender en propia carne lo que hemos hecho a los demás, es el efecto de no volver a realizarlo nunca más.  

 
 
 
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