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PP. Carmelitas Descalzos de Talavera de la Reina (Toledo) |
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Producción Literaria "Torné aquí por acabar de dejar esta puesta en concierto (que lleva manera de ser casa muy principal) y he estado harto mejor de salud este invierno, porque el temple de esta tierra es admirable". Así escribía Teresa de Jesús a su hermano Lorenzo desde Toledo en carta del 7-1-1570 hablando de la placidez de este convento, su QUINTA TOLEDANA. Y esto puede explicar el que en Toledo precisamente, y gracias a esta placidez que proporciona a la Fundadora el temple de Toledo, se encontrase ella en ambiente para escribir. Porque efectivamente aquí terminó, hizo totalmente o completó la mayor parte de sus libros. En casi todos ellos se respiran aires de Toledo. Hemos de creer que, aunque ella se refiere al temple atmosférico, la placidez que fluye en su vena literaria es fruto de un conjunto más heterogéneo. Es la gente de Toledo, confluencia de razas y civilizaciones con la grandeza de alma ecuménica forjada en la convivencia que se vive entonces. Es la gran sociedad y la nobleza española, radicada en la ciudad imperial, con su extensión a la corte en Madrid, con su visión histórica del momento, y con su tono de grandeza especial. Es la confluencia de las grandes corrientes eclesiásticas que encuentran cabal expresión en los célebres concilios y en las grandes figuras toledanas de aquel tiempo. Todo este ambiente o temple de Toledo despierta la grandeza de alma de Teresa, la acondiciona sin estridencias ni complejos, y se nota en su producción literaria. Doña Luisa de la Cerda, emparentada con la mejor nobleza de entonces, tiene empeño personal, y espontáneamente la relaciona con la sociedad en que ella vive. Aquí conoce los conflictos inquisitoriales. Establece comunicación con las órdenes religiosas de mayor actualidad; el P. Domenech S.J. y el P. Ripalda; el P. García de Toledo O.P., P. Yepes... que actuarán muy eficazmente en su obra de espíritu y reforma. Aquí se produce el encuentro con María de Jesús (Yepes), la otra reformadora del Carmen conseguida en el convento de la Imagen de Alcalá, que la pone en la pista de una pobreza total como propia de la Orden del Carmen. Compulsemos fechas. -Los datos que aportamos inmediatamente los tomamos del P. Efrén de la M. de Dios, en su edición de las Obras de Santa Teresa en la BAC. En Junio de 1562, durante su primera estancia en casa de Doña Luisa de la Cerda, "Casa de Mesa", concluye el libro de su "Vida". Es su primera producción autobiográfica y de magisterio espiritual, que hará estancia en la Inquisición. Un libro comparable a las "Confesiones" de San Agustín en la literatura universal, y quizá inspirado en éstas. En Julio de 1569 escribe aquí "Las Exclamaciones": diecisiete momentos de acción de gracias, pasados al papel con todo el ardor de lo vivido. Lo que un autor ha llamado saetas salidas con toda vehemencia de su corazón, buscando el corazón de Cristo vivo. ¡Así tenían que ser las saetas para cantar en la magna procesión del Corpus toledano!. Agosto 1576, escribe el libro "Visita de Descalzas", vademécum del visitador de religiosas, para el P. Gracián. Modelo de ponderación en el gobierno, de saber femenino entrañable, y de sicología y pedagogía religiosa. Es fruto maduro de su larga experiencia. También en él se perciben los horizontes y el temple toledano. Noviembre 1576, termina en Toledo el capítulo XXVII del libro "Fundaciones", que conceptuaba entonces el último de este libro histórico. En él relata la fundación de Caravaca de la Cruz. Pone en epílogo la ponderación de la obra de Dios actuante en todas las fundaciones y termina con un colofón, donde dice quién la ordenó escribiese y quién la ordenó que lo terminase: Padres Ripalda, de la Compañía de Jesús; y Gracián, Carmelita, respectivamente. Posteriormente añadiría los capítulos XXVIII-XXXI con las últimas fundaciones, según las iba realizando. En Enero de 1577, llegan las respuestas al certamen, propuesto por ella para interpretar las palabras "Búscate a mi", y el 6 de Febrero escribe el "Vejamen": juicio sobre los concursantes: Francisco Salcedo, Julián de Ávila, Juan de la Cruz y Lorenzo de Cepeda. Una especie de carta abierta de censura, modelo de gracia, donaire, profundidad..., con desenfado y temple toledano, en los juicios que pronuncia sobre cada uno de ellos. El 2 de Junio de 1577, empieza su obra maestra "Las Moradas", obedeciendo al Padre Gracián. Y lo interrumpe en el capítulo IV de "Las Moradas V", porque tiene que salir para Ávila urgentemente a solucionar un asunto muy importante de San José, primer convento de la Reforma. Allí lo termina el 29 de Noviembre, lleno de ambiente y de imágenes toledanas. Obra única en la Literatura Universal. Código vital den el Carmelo Teresiano. La Santa lo escribe aprisa como un torrente incontenible, en que vuelca toda su persona y toda su experiencia y su pedagogía. Aparte de toda esta producción literaria están sus cartas innumerables escritas desde aquí en todas las direcciones, con la espontaneidad, humanismo y profundidad características en ella. Y aquí en Toledo está el Códice más interesante del Camino de Perfección, revisado por la misma Santa Teresa. Hay que confesar que Toledo es algo imprescindible en la interpretación teresiana de su obra literaria. Toledo debe ser consciente de ese valor de influencia, que ha tenido en lo teresiano, dedicando a éste una actividad académica y literaria, catequética y espiritual, correspondiente a su propia influencia. |
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