Islas en la RED

Boletín para los y las promotores de iniciativas locales de empleo, formación e innovación

 

Mensaje 83: Q: equipo, red y literatura

daniel bellón

 

¿Qué es Q? A estas alturas millones de personas saben que Q es la primera y última novela de Luther Blisset ¿Quién o qué es Luther Blisset? Esta pregunta tiene una respuesta más compleja. 

Luther Blisset fue un jugador de origen caribeño del Milan, con escaso talento y suerte, que fue objeto de las iras racistas de esas bandas de delincuentes protegidos que son los grupos ultras del futbol. También fue el nombre de guerra de un conjunto de colectivos de la izquierda radical italiana, usado para sus acciones de guerrilla mediática y de crítica del sistema. Acciones como crear un personaje ficticio que pasó por real en varios "reality shows" italianos, o la difusión del "evangelio según san Judas". Ha sido también el nombre asumidao por un grupo de cuatro escritores y activistas italianos que escribieron Q.

 ¿Una novela escrita por cuatro personas? Pero si la literatura es un sublime arte individual...  Pues yo también me anduve preguntando como era eso posible, y no sólo yo. En Italia algunos quisieron ver la mano de Umberto Eco en Q, novela que comparan con “El nombre de la rosa”, pero Eco no tenía nada que ver con el equipo que produjo una novela. Un equipo, sí, porque, si uno lo piensaun poco descubrirá que la novela ha sido muy frecuentemente un arte colectivo.

 Acuerdensé si no de la factoría que tenía montada ya en el siglo XIX D. Alejandro Dumas,  reconocido ahora como pionero de la producción literaria de la sociedad industrial, un Hollywood en miniatura y papel, del que surgieron personajes que forman parte aún del imaginario colectivo occidental: Los tres mosqueteros, El conde de Montecristo, y otras tantas fueron producto de Dumas y un equipo de escritores a su alrededor. Esto era un secreto a voces y la razón formal de su exilio del Parnaso de las grandes glorias literarias francesas, la otra es que era mulato. Más recientemente, muy recientemente, por cierto, seguro recordarán novelas cuyo supuesto autor no era más que un eslabón en la cadena de producción y comercialización de un producto literario: Ana Rosa Quintana, Ana Botella, ¿Les suena? son  únicamente los eslabones que ponen el nombre al producto: que toda una batería de profesionales han cocinado previamente.

 Porque el nombre en la industria cultural ha pasado a ser una marca: loo de menos es cómo se ha escrito una novela, sino que el autor sea alguien reconocido, por causas literarias o no. Como en tantas otras facetas de nuestra vida, la marca es lo importante, no el producto ni su calidad. Por eso se dan premios literarios a novelas presentadas sin terminar, porque alguien sabe cual es el nombre tras el lema y la plica y lo sabe atractivo.

 Y, disculpen que les diga, todo esto es normal, una vez asumido que la literatura de ficción forma parte del mundo de espectáculo y que no debe aspirar a algo que no seas nuestro entretenimiento, tratando de evitar cualquier resultado no deseado o contraindicación, del tipo de preguntas, dudas o desconfianza ante el sistema en que nuestra vida se desarrolla. Si el equipo de guionistas es válido para una telenovela ¿Porqué no para una novela? Esto, claro, se carga el aura mágica del autor, pero bueno, más se perdió en Cuba...

Incluso cuando un autor ha elaborado honestamente una novela con sus manitas y su cabeza, es habitual que haya existido antes una tarea colectiva de búsqueda  y ordenación de documentación, y un  trabajo posterior de corrección. Los novelistas bien nacidos lo reconocen y lo suelen agradecer al principio o al final de sus libros. Es normal, es lógico y es bueno que así sea. Pero este trabajo en equipo, dirigido por el autor, o no, se suele olvidar tapado por la necesidad comercial de una cara y un nombre.

 Pues los señores Luther Blisset (www.lutherblisset.net) desde una postura radical de crítica al sistema capitalista y a sus efectos en el mundo de la cultura, no tienen rostro. No salen en la tele, medio que consideran inadecuado para hacer llegar su mensaje ya que convierta las personas y a sus ideas en “personajes televisivos” e imposibilita la reflexión. Han elaborado una novela en equipo, que se ha convertido en un best seller en todos los países donde se ha publicado. Un novelón de más de 300 páginas, llenas de literatura de aventuras y de ideas, de esas que se venden gracias al boca a boca de los lectores que han/hemos disfrutado de su lectura.

 Porque, antes que nada, y por encima de los discursos ideológicos, hay que resaltar que Q es una de esas novelas que no se leen de un tirón porque son largas, pero que, cuando uno la deposita en su mesa de noche para dormir, lo hace deseando que llegue pronto el momento de seguir sumergidos en la extraordinaria historia .

 Q situa su acción en la época de eclosión de la reforma protestante y de la contrarreforma. Hay un imperio dominante  y un choque de poderes: el de Carlos V y el del Papado, hay banqueros con intereses en todo el mundo conocido: los Fugger y los sefardíes exiliados, hay movimientos que tratan de llevar lo más allá posible los sueños surgidos de la rebelión contra los poderosos que la Reforma significa en un primer momento, al grito de “Omnia sunt Communia” (“Todo es de todos” del fraile Muntzer) revolucionarios y agentes infiltrados, nuevas tecnologías de la  comunicación (la imprenta), y maneras alternativas de emplearlos ( las octavillas).  La novela ofrece varios niveles de lectura: es una novela de aventuras, es una novela de evolución personal: los dos protagonistas-antagonistas, que se cruzan de continuo desconociendose,  condenados al encuentro final, es una novela de tesis, es una novela histórica, ya que los hechos narrados son en un noventa por ciento históricos, es una metáfora de la actualidad...

 No era mi idea realizar una crítica literaria sobre Q. Las críticas y entrevistas al colectivo Luther Blisset pueden encontrarse en su web,  sino resaltar que la sociedad del conocimiento está generando nuevas formas de desarrollar las diferentes artes: desde el arte en la red o net art, como el del grupo Technologies to the People  (www.irational.org) , a novelas de autor colectivo, que trabaja en red como Luther Blisset. Se abre un nuevo mundo de creatividad. Si en la empresa moderna se resalta que sólo el trabajo en equipo extrae lo mejor de cada persona, ¿no es eso aplicable a las artes y a la literatura? Decir que estos son los últimols refugios de la subjetividad es, con el debido respeto, un camelo. No hay creador, poeta, pintor, novelista, músico, que elabore su obra desde la nada; todos pertenecemos a una tradición, a veces para asumirla y otras para negarla y combatirla. Todos tenemos oídos y ojos, somos influenciables. La influencia enriquece nuestras obras.

 Finalmente, decirles que esta última reencarnación de Luther Blisset, como los personajes de su novela, ha cambiado de nombre. Han pasado a llamarse Wu Ming ("sin nombre", en chino mandarín), y como Wu Ming ,   www.wumingfoundation.com, ( con versión en español )acaban de publicar en Italia su nueva novela. Estoy como loco esperando la edición española. Ustedes, si no lo han hecho busquen y lean Q.  Ya está en edición de bolsillo, en la colección Ave Fénix. Disfrutarán. Se los aseguro.

 

© Daniel Bellón, 2002.
Todos los derechos reservados. Puedes redistribuir, reenviar, copiar o citar estos artículos
siempre que no lo modifiques y no lo uses con fines comerciales.
Debes incluir esta nota de copyright, así como el nombre del autor, 
y la dirección
www.islasenlared.hp.ms Gracias.

 

Contacta con nosotros

Inicio | Qué es Islas en la Red  | Quienes somos  | Suscripción  | Foro  | Mensajes