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El convento de Palencia tardó en restaurarse, a pesar de haber sido, desde que comenzara su andadura (febrero de 1599) hasta asentarse definitivamente (1646), en lo que hoy es el salón de los frailes - amplio paseo palentino -, "una de las buenas fundaciones que tuvo la Provincia de San Elías de Castilla la Vieja". Después de la exclaustración allí quedó la tradición carmelitana, las asociaciones, sobre todo allí quedaron las Madres en la tierra tan ensalzada por Santa Teresa. Y las Madres soñaban con el retorno. |
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Las circunstancias actuaron definitivamente en el restablecimiento al comienzo de 1950. Estas circunstancias se cifraron en las prisas consiguientes a los reajustes territoriales de provincias que se realizaban desde Roma y en el riesgo de que Castilla perdiera tierras que habían sido uno de los semilleros tradicionales y generosos de vocaciones. Los trámites se aceleran. Es provincial el Padre Alberto de la Virgen del Carmen, palentino. Designado por el Definitorio, el Padre José Antonio se entrevista con el obispo, Don José Souto Vizoso, el 4 de Abril de 1952, y logra sin dificultad ninguna la licencia para fundar en la Ciudad. |
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En ulteriores y aceleradas entrevistas se van logrando objetivos, fáciles en su concesión, difíciles en la ejecución. El 13 de Mayo el prelado indica como el emplazamiento más conveniente los terrenos previstos para iglesia en la nueva barriada de "Casas del Hogar", rasante a la Avenida de Valladolid, a la salida de la ciudad. Es un sector en construcción, con las viviendas y las escuelas casi ultimadas, pero con la iglesia sin empezar. Por este lugar se decidió, no sin haber sugerido la idea de asentarse en el paseo donde estuviera enclavada la primitiva fundación. La idea era, a todas luces, inviable. |
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Mientras tanto, y como había prisas, había que buscar una residencia para la primera comunidad reducida, encargada de estimular y vigilar las obras previstas. Tras consultas a la cofradía titular, el obispo concede como residencia provisional la Ermita de Nuestra Señora de Rocamador, por dos años prorrogables, con las, entre otras, condiciones siguientes: buscar casa al santero de la ermita, Don Félix Seneque; que todas las obras de adecentamiento que se realizaran quedasen a beneficio de la ermita y casa adyacente; que la cofradía siguiese bajo la dirección del Párroco de San Lázaro. |
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Aceptadas las condiciones, la primera comunidad, presidida por el Padre Abelardo de los Sagrados Corazones, experimentado en tareas fundacionales, acompañado a su vez por el Padre Raimundo de la Transverberación y por el Hermano Tirso, pusieron manos a la obra nada fácil de adecuar para convento la casa del santero, la sacristía multiuso, al mismo tiempo que adecentaban la Ermita. Fue mucho el entusiasmo derramado, y allí, en aquel local reducido, tuvieron una actividad intensa las asociaciones carmelitanas, los niños de la Archicofradía del Praga animados por la comunidad. Y fueron muchas las estrecheces que sufrieron con buen talante, no sin el aliento y ayuda de las Madres. |
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La Ermita adecuada, como se necesitaba tomar posesión oficial de la fundación cuanto antes, el 25 de Septiembre del mismo año de 1952 tuvo lugar la solemnidad. Dice el Libre Becerro: "Toman parte en el acto fundacional los superiores de la Provincia, mas otros religiosos de Valladolid, Medina del Campo y Salamanca. En magna procesión el Señor Obispo traslada el Santísimo desde la iglesia de Santa Clara a la Ermita Rocamador, manifestando públicamente en su alocución estar contento por la nueva fundación, deseando a los Carmelitas feliz estancia para bien de las almas". |
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Sinsabores de la pobreza |
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Lo principal, la fundación, estaba logrado, y éste era el método teresiano. Pero lo otro, el construir, estaba lleno de sinsabores. Ya no dependía de tratos con el obispo benévolo, sino de conciertos con otras instancias estatales. Y dependía, fundamentalmente, de la economía. |
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Elegidos los terrenos, había que adquirirlos. Las Casas del Hogar eran propiedad del Instituto de la Vivienda; la edificación corría a cargo del otro organismo estatal Obra Sindical. La diligencia del Padre Abelardo supo exponer a estas instituciones el bien que reportaría al barrio de viviendas protegidas la presencia carmelitana. Vivienda y Obra Sindical conceden gratuitamente los terrenos, 2.500 metros cuadrados, "una buena limosna", comunica el superior al Provincial. |
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Logrado el solar, hay que edificar. Y eso era lo más caro. El Instituto de la Vivienda se compromete a adelantar el 40% de los costes de construcción, en muy buenas condiciones, costes que se han de reintegrar en cuarenta años. Una cosa es comprometerse y otra librar las cantidades. Las obras tardan en comenzar. En Enero de 1959 ya se pueden ver los cimientos de la iglesia y los sótanos del convento en su arranque. Pero hay mucha angustia. En las alturas de Madrid los organismos estatales no acaban de firmar las escrituras correspondientes. Peligra ese 40%. El nuevo superior, Padre Victorino, va y viene, se anima y se desalienta, al igual que la comunidad y la Provincia. Fallan promesas de insignes bienhechores. Las arcas de la Provincia andan escasas. Total, que la fundación palentina hasta se ven en peligro de realizarse. |
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El Padre Provincial, Pedro Tomás de la Sagrada Familia, opuso al desánimo, sólo momentáneo, su decisión de que siguiesen las obras. La Provincia se compromete a pagar las certificaciones. También la comunidad de Palencia aportó lo suyo. Aún faltaba dinero. Cuando, después de nueve años angustiosos, parecen tocar su fin, arquitectos y constructores se retrasan. Realmente hay que valorar el tesón y la paciencia de aquella mínima y efectiva comunidad. |
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Por fin iglesia y convento logran inaugurarse el 15 de Julio de 1961, víspera de la titular Virgen del Carmen. Fue un día de fiesta para la barriada, que acudió numerosa. En la celebración, presidida por el obispo Souto Vizoso, al que el Padre Abelardo había hecho terciario en 1955, estuvieron presentes, además del Provincial, Padre José Antonio (el que iniciara todo el proceso), autoridades civiles, militares, eclesiásticas, carmelitas llegados al efecto. En el presbiterio había nutrida representación del clero secular, miembros de las órdenes y congregaciones religiosas como los dominicos, jesuitas, agustinos, franciscanos, claretianos, hermanos de San Juan de Dios, lasallianos y maristas. Hecha la bendición de iglesia y convento, en la misa pontifical el Señor Obispo pronunció una bella homilía, un canto a las glorias del Carmelo. |
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Evolución posterior |
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No estaba todo hecho pues quedaba mucho por pagar. Con el tiempo se saldaría y amortizaría todo. Gracias a los esfuerzos de todos y al sacrificio de las sucesivas comunidades se cuenta con una fundación activa y acogedora. Y desde aquel 1961 se dispone de una iglesia y de un convento bien enclavados, muy propios para la proyección social del Evangelio. |
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La iglesia, graciosa, amplia e iluminada, construida de ladrillo visto, es capaz para las tareas apostólicas. Año tras año se ha ido acomodando mejor. Si la iglesia tiene como titular a la Virgen del Carmen, el del convento lo es San José. |
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En el plano de la entrada, a la parte opuesta de la iglesia, están los recibidores, salas de juntas, sacristía. Debajo el sótano, y, encima, la primera planta para servicios y habitaciones, que se prolongan en la segunda. No tiene huerta, pero sí algunas terrazas y vistas hermosas. |
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Estructuralmente es el convento más integrado en la comunidad cristiana, lo que se ve en su misma edificación. Por eso, y después de los primeros años de dedicación carmelitana y apostólica, se hacía imprescindible la tarea parroquial, con sentido en la barriada palentina. En varias ocasiones se elevaron peticiones a los obispos sucesivos en este sentido. Vencidas las resistencias comprensibles, se entrega a la orden oficialmente la parroquia el día 1 de 1983, y el día 4 el señor obispo, Nicolás Castellanos, pone en manos del provincial, Padre José Vicente Rodríguez, los trámites y protocolos de rigor. Se harán cargo de la Parroquia el Padre Manuel Lagunas como párroco y el Padre Alfredo de San Juan de la Cruz como coadjutor. |
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La comunidad actual sigue trabajando envidiablemente en este ciudad que cuenta con todos los miembros de la familia teresiana. La adquisición de locales fronteros a la entrada conventual, las obras de adecuación, aunque cuesten económicamente, son imprescindibles para la convivencia comunitaria y para la tarea parroquial de servicio a la Iglesia. |
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